Una vez que se dispuso que la diosa Tetis no podría casarse con un dios, debido a esa profecía que la acompañaba, la tarea de disponer el matrimonio quedó en manos de Peleo (rey de Ptía). Así pues, un buen día Peleo se acercó a la orilla del mar. Vio surgir a Tetis, habló con ella y la tomó por el brazo atrayéndola para si y la sujetó hasta que esta se dio por vencida. La boda se celebraría en la cima del monte Pelión. Las musas se encargarian de cantar y cada dios llevó un regalo para la pareja. Peleo recibió una armadura hecha por el mismo Hefesto y dos caballos hermosos e inmortales: Balio y Janto. Sin embargo, en medio de todo aquel jubilo, hace aparición un personaje que no había sido invitado: la diosa Éride, personificación de la Discordia. Aparece cuando la fiesta esta en pleno apogeo y trae con ella un maravilloso regalo de amor: una manzana de oro. Erida arrojó la manzana al centro de la mesa donde se encontr...
"Mitología es la religión del otro"