Tvastvr, el arquitecto y artesano de los dioses, tenía una vaca. La vaca era una viajera en la casa de la luna, de sus ubres salía el preciado Soma. Sin embargo, Tvastr decidió esconderla de Indra y sólo Dadhyañc sabía de aquel secreto. Los Ásvines, astutos, pidieron que se les revelara y como recompensa le salvarían de la ira de Indra. No obstante para el gran Indra no había nada oculto y este descubrió todo y cortó la cabeza de caballo que los Ásvines habían colocado sobre los hombros de Dadhyañc. Así Indra robó la vaca para sí.
El quinto trabajo de Heracles consistió en limpiar en un día los sucios establos del rey Augías. Euristeo se imaginaba alegremente el asco que sentiría Heracles al tener que cargar el estiércol en cestos y llevarlos lejos de allí en hombros. Heracles saludó a Augías desde lejos y se comprometió a limpiar los establos antes del anochecer, a cambio de la décima parte del ganado. Augías rió incrédulamente y llamó a Fileo, su hijo mayor, para que fuese testigo del ofrecimiento de Heracles. «Jura que realizarás el trabajo antes del anochecer», exigió Fileo. El juramento que hizo Heracles en nombre de su padre fue el primero y el último que hizo durante toda su vida. Augías juró también que cumpliría su parte del trato. Por consejo del eleo Menedemo y con la ayuda de Yolao, Heracles primeramente abrió la pared de los establos en dos lugares y luego desvió los ríos vecinos A...

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